
Los desiertos ofrecen un paisaje impresionante y surrealista, que para los fotógrafos es tan desafiante como gratificante. Las dunas en constante cambio, la luz dramática y el horizonte amplio forman un lienzo perfecto para tomas creativas. Pero fotografiar en un entorno tan extremo requiere planificación y atención. Aquí algunos consejos para principiantes que quieran aventurarse con la cámara en la arena.
1. La luz lo es todo
En el desierto, las condiciones de luz cambian rápidamente. La mañana temprano y la tarde tardía —las llamadas «horas doradas»— ofrecen una luz suave y cálida que resalta hermosamente las texturas de la arena. La luz al mediodía suele ser dura y plana, por lo que es importante planificar bien los tiempos de toma. Un filtro polarizador puede ayudar a reducir reflejos y hacer que el cielo se vea más intenso.
2. Protege tu equipo
Los vientos del desierto pueden ser fuertes y llevar polvo fino que puede dañar tu cámara. Usa siempre una bolsa de cámara bien cerrada y protege tus lentes con filtros. El cambio de objetivo debería hacerse idealmente dentro de la bolsa o bajo un paño para minimizar la entrada de polvo. Un paño de microfibra es ideal para una limpieza rápida en el camino.
3. Composición y escala
Los paisajes desérticos pueden parecer vacíos e infinitos cuando falta un punto de referencia. Añade un motivo: una persona, un árbol o incluso tu sombra, para darle una escala a la imagen. Usa líneas guía, como huellas o curvas de dunas, para dirigir la mirada del espectador a través de la foto.

La fotografía de desiertos significa más que capturar una escena: cuenta una historia en uno de los paisajes más dramáticos de la naturaleza. Con la luz adecuada, la protección de tu equipo y una mirada creativa, incluso los principiantes pueden llevar a casa imágenes impresionantes.