La configuración de la cámara en el filme se considera la clave para la calidad perfecta de la imagen capturada. Una configuración correcta asegura la representación pura de los detalles y la atmósfera de la imagen, mientras que una configuración inadecuada puede causar un error inesperado. Tanto para principiantes como para fotógrafos que desean mejorar su técnica de toma, es útil dominar los principios de configuración. Este artículo le explicará la lógica de las configuraciones en cuanto a exposición y color.
La exposición juega un papel decisivo en el contraste de brillo de las imágenes. Ya sea sobreexposición, subexposición o exposición correcta, todo esto se ve directamente afectado. Tres elementos clave del triángulo de exposición son la apertura, el tiempo de exposición y el ISO, que se pueden ajustar de forma flexible según la situación práctica de la toma.
La apertura: la válvula de la cantidad de luz que entra al objetivo
La apertura del objetivo controla la cantidad de luz, y su tamaño de apertura se indica mediante el valor f: cuanto menor es el valor f, mayor es la apertura y más luz puede entrar al objetivo, lo que produce menor profundidad de campo y es ideal para tomas con poca luz. Cuanto mayor es el valor f, más pequeña es la apertura. La mayor profundidad de campo resultante es adecuada para tomas con fondo nítido.
Para la toma de retratos y bodegones, el fotógrafo debería optar por una apertura grande, ya que proporciona un bokeh cremoso y puede enfatizar el motivo principal. En cuanto al bokeh, SIRUI Saturn se destaca por una fuerte sensación de compresión, separando el motivo del fondo y dando un toque artístico al filme, al mismo tiempo que produce una imagen hermosa y nítida.
En cuanto a la fotografía de paisajes, se recomienda usar una apertura pequeña; así, el motivo y el fondo estarán nítidos y claros simultáneamente. En condiciones de poca luz, como en interiores y de noche, es adecuada una apertura grande que capte más luz y minimice el ruido de imagen causado por configuraciones ISO altas.
El tiempo de exposición: parámetro esencial en el triángulo de exposición
El tiempo de exposición es una medida del período durante el cual el sensor o la película están expuestos a la luz a través del obturador de la cámara, controlando la duración en que el obturador está abierto para que la luz incida sobre el sensor de imagen. El tiempo de exposición influye decisivamente en si los objetos en movimiento se capturan nítidos o se representan con desenfoque de movimiento.
Un tiempo de obturación corto, por ejemplo 1/4000 s o más rápido, es adecuado para congelar movimientos rápidos como aves en vuelo o deportistas. Esto produce una imagen nítida sin desenfoque de movimiento. Con un tiempo de obturación más largo, el obturador permanece abierto más tiempo y se capta más luz, lo que es necesario en entornos oscuros o en tomas nocturnas. Esto también genera desenfoque de movimiento, que se puede usar artísticamente para crear dinamismo, como el agua que fluye de una cascada.
ISO: equilibrar la sensibilidad y el ruido
ISO es la sensibilidad del sensor a la luz. Esto significa que, según el valor ISO, el sensor reacciona de manera diferente a la luz. Cuanto mayor es el valor ISO, más luz capta en la fotografía y más claras son las imágenes, pero también aumenta el ruido y la claridad se reduce mucho por el ruido molesto. Con un valor ISO más bajo, la foto es más oscura.
Si se quiere ajustar el ISO, primero se debe fijar la apertura y el tiempo de obturación. A la luz del día, valores ISO bajos como 100–200 aseguran un ruido mínimo. En interiores con poca luz se puede usar primero una apertura grande; si el tiempo de obturación sigue siendo demasiado lento, se debe aumentar el valor ISO para garantizar una exposición suficiente con un ruido aceptable.
En tomas nocturnas como un paisaje urbano en la oscuridad sin trípode, el manejo es fundamental. Para lograr una toma nítida, es ideal ajustar el valor ISO más alto para captar suficiente luz a pesar de los tiempos de obturación cortos.
Modo de color: ajuste del estilo de color de la imagen final
En la configuración de la cámara en el cine el modo de color también es indispensable. En el modo estándar se logra una reproducción natural del color, y es adecuado para escenas que requieren sensación de realidad, como documentales o retratos.
El modo vívido puede aumentar el contraste y la saturación, lo que lo hace ideal para paisajes o fotografía de alimentos: las tomas resultan más llamativas y atractivas.
En el modo neutral se reducen la saturación y el contraste, lo que permite conservar más detalles. Es especialmente adecuado para la postproducción de color de paisajes o bodegones.
Conclusión
En la configuración de la cámara en el cine no existe una única respuesta. Por ejemplo, una apertura grande puede reducir la profundidad de campo, y una velocidad de obturación rápida a veces también conduce a un ruido inesperado. Lo más importante es ajustar la cámara a tiempo y de manera adecuada según las necesidades prácticas.
Cuando se puede percibir conscientemente la luz así como la composición de las imágenes y se familiariza uno con la técnica de la configuración de la cámara, entonces una toma perfecta seguramente no es un problema.